Líderes y estilo.

Tenía ganas de escribir sobre el liderazgo, relacionándolo con la temática de este blog, sobre todo y, fundamentalmente, desde que empecé el Máster de Liderazgo y Dirección Pública en Instituto Nacional de Administración Pública, en octubre de 2013, un auténtico lujazo, vaya eso por delante.

Decía José María Peiro que líderes son aquéllos con la “habilidad para convertir una simple agrupación de personas en un verdadero equipo con un fin común. Esa habilidad para construir equipos, y así crear sinergia entre las personas que los componen, en cada uno de los diferentes niveles o esferas de responsabilidad es lo que tradicionalmente se conoce como capacidad de liderazgo”. Más claro imposible, vamos, que el líder es todo aquél individuo cuyo carisma, impronta y determinación le convierten en el capitán de un barco cuyo destino está muy claro, y cuya misión comparte con los demás miembros de su tripulación.

Y porqué os cuento todo esto?, pues porque hoy me voy a tirar piedras contra mi propio tejado, porque hoy os voy a demostrar cómo ser líder y tener estilo no son la misma cosa y que, además, no tienen (ni suelen) convivir en la misma persona. Y os voy a poner un ejemplo, muy recurrente si queréis, pero que me viene al pelo. Fijaros en Steve Jobs, ¿acaso alguien dudaba de su condición de líder?, absolutamente no, y ¿qué me decís de su indumentaria?, ¿podíamos considerarlo como un tío con estilo?, absolutamente no. Pues a eso me refiero.  Lo que no está bien, por no decir otra cosa es que falsos líderes, sean del tipo que sean, se dejen aconsejar por Dios sabe quién para que mejoren su estilismo y su imagen con el fin de afianzar su liderazgo. Que no, señores, que no va de eso la cosa. El líder, lo es o no, independientemente de como vista, de cómo se peine, de qué zapatos lleve. Un líder lo es y punto, porque la mona, aunque se vista de seda…

Pero veamos más casos. El Papa Francisco, por ejemplo, un líder natural donde los haya, no tanto por su posición preeminente en el seno de la Iglesia que representa sino más bien por la forma de entender su gobierno, sus acciones y su verdadera vocación de servicio. Pues bien, se ha alejado del boato de sus predecesores para marcar un estilo discreto, humilde y muy terrenal. Liderazgo sin estilo pero con mucha personalidad. Me gusta.

Ángela Merkel, buffff, qué deciros de ella, será la mujer más poderosa del mundo, pero si alguien le está asesorando en cuanto a su imagen se lo tendría que hacer mirar, y si es ella misma la que se encarga de su estilismo, pues peor me lo pones, un poquito de por favor Ángela, que no estamos en 1980.

Barack Obama, sí, el mismísimo…he leído algo por ahí respecto al estilo del President of the USA. Sin embargo no acabo de pillarle el tranquillo sabéis, nunca me ha parecido que fuera un hombre especialmente estiloso más allá de lo que dé de si la erótica del poder, que a estas alturas de la película ya es más bien poco. Sinceramente, a mi me parece que siempre va vestido igual, eso sí Presidente, el pin de la bandera de USA que no falte.

Ojo, que también hay líderes precisamente por su estilo, por la capacidad que tienen de que los demás les quieran seguir, pero sinceramente no me parece que abunden.

Por último, el presidente Kennedy, sin ir más lejos, fue un líder natural como pocos y un gobernante con estilo suficiente como para dejar en evidencia a cualquier it-boy  de nuestros días.

 

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