7 consejos prácticos para no equivocarse con un tatuaje.

Hacía mucho, mucho tiempo que no os escribía nada, qué desastre, ¿verdad?, pero os lo puedo explicar, solo dadme cinco minutos.

Hasta hace aproximadamente un año, cada mañana cogía un Cercanías de RENFE para ir y volver del trabajo, pero eso cambió cuando decidieron que no había suficientes líneas de alta velocidad en España y se propusieron construir otra más por donde mi Cercanías transitaba, consecuencia evidente: obras, retrasos, tomaduras de pelo, estoy hasta los mismísimos, cojo el coche para ir a trabajar.

Captura de pantalla 2016-05-27 a las 14.07.58Y lo cierto es que ahora que lo pienso esos 40 minutos de ida y 40 minutos de vuelta me venían de perlas para escribir mis entradas, hasta que decidí coger el coche y, claro, todo ese tiempo se esfumó, una hora y pico al día tirada a la basura solo en beneficio de los 40 principales y alguna otra emisora más de cuyo nombre no quiero acordarme.

Pues bien, repelando algunos minutillos de aquí y de allá he logrado componer algo decente como para merecer la pena publicarlo, porque las obras del AVE continúan, y continuarán si nadie lo remedia hasta el final del verano (ja!) o hasta principios del 2017.

La cuestión es que aquí estoy de nuevo para hablaros de una cuestión que quizá no pegue demasiado con la temática más tradicional de mis entradas: los tatuajes. Y es que éstos, más allá de haberse convertido en un recurso muy extendido entre los jóvenes y no tan jóvenes, han acabado por ocupar un lugar preferente en relación con el estilo de uno mismo, vaya, que el tatuaje viene a completar tu propia forma de ser, de vestirte e incluso de comportarte o, por el contrario, puede acabar por arruinarte la vida y la imagen que los demás tienen de ti, como esos tan estupendos que algunos se dibujan en el cuello y en los que todos estáis pensando.

Los tatuajes deben ser muy personales, evidentemente alguien dirá, y cuando me refiero a muy quiero decir muuuuuuuuy personales, por lo que está terminantemente prohibido dibujarse un tribal o unas letras chinas de las que desconocemos absolutamente el significado, por mucho que te aseguren que significa: “la fuerza del león” o alguna de esas horteradas. Lástima si ya habéis hecho tarde.

Por otro lado, los tatuajes deben ser discretos, mucho, casi pasar desapercibidos, hasta el punto que lo ideal es, desde mi punto de vista, que solo se vean si vas más ligerito de ropa que de costumbre o estás en la playa tomando el solete.

En tercer lugar, preferiblemente, los tatuajes deben ser monocromos, más que nada porque con el tiempo el mejunje de colores se diluirá y el tatuaje correrá el riesgo de parecerse más a un cuadro de Dalí que a una figura bien perfilada.

En la misma línea, deberían estar prohibidos esos tatuajes hiperrealistas que vienen a reproducir una foto de tu perro fallecido o de algún ser querido que ya no se encuentra entre vosotros. Por favor, y mucho ojo en este punto, esas cosas se llevan en la estricta intimidad, y no hace falta que todo el mundo las vea.

Tampoco es muy recomendable hacerse los dibujos en lugares donde con el paso de los años la morfología del cuerpo ya no será la misma, léase pecho, abdominales o cualquier otro lugar que se os ocurra, siempre sin malpensar.

Los tatuajes que se hacen los enamorados son muy enternecedores (el sol y la luna, el yin y el yang, etc.) pero al mismo tiempo son altamente desaconsejarles por dos motivos: primero, no hay nada más impersonal que un sol o una luna y, segundo, quién te dice a ti que esa va a ser tu pareja para toda la vida y, en el mejor de los casos, quien te dice a ti que si eso efectivamente es así no te canses precisamente de haberte hecho algo que no tenía demasiado sentido.

Por último, el tema del tamaño aquí sí que importa, ya que éste debería ser siempre proporcional a la importancia que tenga el tema del dibujo y a lo personal que vaya a ser el tatuaje. Es decir, cuanto más grande sea éste, probablemente menos tenga que ver con nosotros mismos y aquello que realmente nos importa.

Recordad, pues, para no equivocaros: personalidad, discreción, monocromía, intimidad, don de ubicuidad, nada de favores de enamoraos y reducido tamaño; esas son las claves para lucir un tatuaje que sea tuyo, te identifique, nunca te canses de él y, lo más importante, siempre te sugiera algo que recordar.

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7 comentarios sobre “7 consejos prácticos para no equivocarse con un tatuaje.

Agrega el tuyo

  1. Muy de acuerdo Borja.
    Sólo te ha faltado un pequeño detalle…… Decir cómo se borra un tatuaje que no cumple con ninguno de tus consejos, jajajaja!!

  2. Muy de acuerdo Borja, pero te ha faltado hablar de una cosa….
    De cómo se borra un tatuaje que no cumple ninguno de tus consejos jajajaja!!

  3. Casi casi al 100% de acuerdo contigo amigo…sin entrar en polémicas, con siempre un gusto leerte…y eso que llevo un sol….eso si en un sitio discreto……

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