2 reglas de oro para tomar el control (del armario) de tu casa.

Un año más, se acercan esas fechas marcadas en rojo en el calendario de Bodas, Bautizos y Comuniones (BBC) que tantos y tantos ríos de tinta hacen correr en los blogs de moda y revistas de tendencias de este país. Pero tranquilos, esta no será una entrada más de esas que te dicen qué está de moda esta temporada o qué dress code es el adecudo para acudir a cada tipo de sarao. Hoy me voy a centrar, exclusivamente, en esos hombres que esperan a que sus mujeres les preparen la noche de antes la ropa que van a usar el día siguiente durante la celebración, que permiten que esas mismas mujeres vistan a sus hijos como si fueran unos pimpollos y que, peor aún, consienten que ese día, delante de todo el mundo, ellas mismas se pavoneen de los guapos que van los hombres de su casa después de haberlos disfrazado. Dadme cinco minutos y os contaré cómo recuperar el control (del armario) de vuestra casa.

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Porque a ver, para que nos entendamos ¿acaso alguna mujer en su sano juicio dejaría que su marido eligiese para ella el vestido de la boda de su hermana?…pues por favor, NO hagáis, entonces, lo mismo vosotras, dejadles tranquilos, porque ellos sí saben hacerlo, solo que a veces les puede la pereza…y bueno, la ignorancia, que es muy atrevida.

Primera regla de oro: si no eres capaz de vestirte por ti solo, nunca serás capaz de vestir a tus hijos, porque con ellos solo funciona una premisa esencial, hay que predicar con el ejemplo, para que así se den cuenta – por imitación más que por imposición – que nunca puedes ponerte calcetines blancos con un mocasín de verano, por mucho que tengas 6 años, te suden los pies o vayas a una comunión con payasos y castillos hinchables.

Como comprenderéis, no vamos a poder vestir como personas a nuestros hijos si ellos al menos no ven que nosotros somos capaces de diferenciar entre una camisa arrugada y otra perfectamente planchada: no son tan tontos, se fijan más en nosotros de lo que creemos. Entonces, amigo, primero demuéstrale que sabes lo que estás haciendo yendo tú como un pincel y, segundo, no pretendas que el chaval sea un calco de tu combinación para ese día, porque probablemente provoques el efecto contrario. Los niños son niños y, afortunadamente, casi siempre van guapos con lo que se pongan, así que sé valiente y busca algo para él que realmente cuadre con su personalidad…vamos, en definitiva, como tendrías que hacer para ti mismo.

Segunda, no os agobiéis demasiado chicos, por favor, no perdamos el norte, que no vamos a una recepción en el Palacio Real de la Corte de Alfonso XIII. Es tan sencillo como tener, para el día, solo una americana beige de corte desestructurado (como ésta) o, para las tardes/noches, otra ce color azul marino (como ésta), unos cuanto chinos de distintos colores (mira estos qué chulos) y un par o tres de zapatos que combinen con cualquier estilo (mis preferidos son los de Meermin). Nada de corbatas, nada de gemelos y nada de adornos de última hora que no hacen más que contaminar la sencillez y la elegancia…recordad a Cocó Chanel cuando dijo aquello de antes de salir de casa, mírate al espejo y quítate un accesorio

Si haces lo que te digo, compañero, quizá no seas el más elegante del evento BCC, pero te aseguro que nadie va a poder pensar de ti que no te vistes por los pies.

Un saludo, nos vamos leyendo.

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